Había una vez tres cerditos que decidieron emanciparse de mamá cerda para irse a vivir al bosque, donde cada uno de ellos se construyó una casita. El cerdito más perezoso construyó la casa de paja, porque así terminaría antes; el segundo de madera, porque estaba fácilmente disponible en el bosque, y el tercero se tomó su tiempo para construir una sólida casa de ladrillos y hormigón.
Tan felices estaban los tres en sus casitas (que para ellos eran preciosas) cuando llegó el Lobo Feroz con ganas de comer cochinillo. Se puso delante de la casa de paja y sopló, y sopló hasta derribarla… y así pasó con la de madera, pero no con la sólida casa de hormigón.
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Ahora que la tempestad Kyrill sopla y sopla en todo nuestro tejado y ventanas entendemos perfectamente cómo se sentían los cerditos, agazapados dentro de sus casitas mientras el Lobo Feroz soplaba fuera.
La pregunta es, ¿a cuál de las tres casitas se parecerá más la nuestra?…