Miren a esa pareja de enamorados sentados frente a frente a la mesa del comedor, en silencio, por fin reunidos tras un largo día de trabajo. Delante de ellos, sendos platos contienen la rodaja de pan y los arenques de bote que constituirán su cena de hoy.
Ella pregunta: “¿qué planes tienes para esta noche?”
Él, informático, desglosa la larga lista de las obligaciones que debe cumplir antes de que acabe el día, todas ellas relacionadas con trabajo frente al ordenador y organización de su inminente boda, y concluye suspirando “pero no me apetece”.
Tras un silencio, ella repasa también su lista de tareas, mira el reloj, le pega otro bocado al pan y confiesa “a mí tampoco me apetece”.
Así que él propone: “pues no lo hacemos, nos sentamos en el sofá y charlamos…. o vemos una película en el ordenador”
Y ella: “prefiero ver una película… a no ser que tengas algo importante que decir”.
Y se sientan los dos a dormitar frente a la película con subtítulos.
Aun son jóvenes, aun es martes… ¿por qué estarán ya tan cansados?